Diciembre 2001

 




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Cuarta y Quinta Categoría
Los puntos sobre las íes

Las rentas de aquellos trabajadores con contratos civiles bajo la modalidad de locación de servicios, que cumplen determinadas condiciones, deben ser consideradas de Quinta Categoría para efectos tributarios, de acuerdo con la Ley del Impuesto a la Renta. Sin embargo, en muchos casos, en la práctica se consideran rentas de Cuarta Categoría y, en tal sentido, los trabajadores son obligados erróneamente a inscribirse en el RUC y a emitir recibos por honorarios (1).

Los ingresos provenientes del trabajo se pueden clasificar como Rentas de Cuarta Categoría o Quinta Categoría; es decir, no existe una Renta de Cuarta - Quinta Categoría. Al respecto, es necesario señalar que no hay una disyuntiva, en la cual se puede optar por clasificar la renta según lo que resulte más conveniente. Si se presentan los hechos o situaciones objetivas señaladas en la Ley, se debe aplicar el tratamiento tributario que corresponde.

La Ley del Impuesto a la Renta y su reglamento contemplan la contratación por locación de servicios bajo ciertas condiciones y establecen cuál es el tratamiento tributario correcto que se le debe dar.

Quinta Categoría por locación de servicios

Según el inciso e) del Artículo 34° de la Ley del Impuesto a la Renta, constituyen Rentas de Quinta Categoría los ingresos obtenidos por el trabajo prestado en forma independiente con contratos de prestación de servicios normados por la legislación civil, siempre que el servicio sea prestado en el lugar y horario designado por quien lo requiere y cuando el usuario proporciona los elementos de trabajo y asume los gastos que la prestación del servicio demanda.

Entonces, para que estos ingresos sean consideradas Rentas de Quinta Categoría, además de un contrato de prestación de servicios normado por la legislación civil, se debe entender que la entidad o empresa que demanda el servicio señala el lugar, el horario, proporciona los elementos de trabajo y asume los gastos que requiere el servicio[2]. Como señala el abogado Luis Ricardo Vásquez Lazo[3]: "si bien se trata intrínsecamente de una Renta de Cuarta Categoría obtenida por servicios prestados sobre la base de contratos que no originan relación de dependencia y que se rigen conforme al Código Civil, el legislador las comprende entre las Rentas de Quinta Categoría." Un ejemplo ilustrativo es el de un contador que ha sido contratado bajo la modalidad de prestación de servicios para que se desempeñe en las oficinas de una empresa contratante, tres veces por semana, en el horario de 5:00 a 8:00 p.m.

Obligaciones Tributarias

Las personas que reciben exclusivamente Rentas de Quinta Categoría no deben inscribirse en el RUC, no están obligadas a entregar comprobantes de pago ni llevar libro de contabilidad alguno. Tampoco deben presentar declaraciones mensuales o anuales[4]. En caso de estar afectos al Impuesto a la Renta, éste es pagado a través de retenciones que efectúa mensualmente el empleador a los ingresos de los empleados. En lo que respecta al Impuesto Extraordinario de Solidaridad - IES, ésta es una obligación a cargo del empleador.

Además, los empleadores están obligados a registrar los pagos realizados a los trabajadores independientes con Rentas de Quinta Categoría por locación de servicios en un Libro de Retenciones - Art. 34° inciso e) de la Ley del Impuesto a la Renta.

Ahora bien, si una persona con Rentas de Quinta Categoría por locación de servicios es inducida a tributar como si obtuviera Rentas de Cuarta Categoría, sea por desconocimiento o por interés, no sólo se le estaría obligando a soportar una carga tributaria mayor (el pago del IES), sino también a invertir tiempo y dinero para cumplir con las obligaciones tributarias formales. En este supuesto, el trabajador deberá dedicar tiempo para realizar sus trámites de inscripción en el RUC y autorización de comprobantes de pago y registrar sus honorarios o rentas en el Libro de Ingresos. Además, deberá gastar en imprimir sus recibos por honorarios y adquirir y legalizar el citado Libro , entre otros.

Implicancias laborales

Mediante un contrato de naturaleza civil, una persona, denominada "locador", se compromete a prestar sus servicios a la persona o empresa contratante por un período o para efectuar un trabajo determinado, a cambio de una retribución.

A diferencia del contrato de trabajo, en éste no se presenta una relación de subordinación y dependencia del locador al contratante. La persona que presta el servicio realiza su labor en forma independiente, sujetándose lógicamente a los aspectos convenidos en el contrato, pero no a las órdenes o indicaciones directas y específicas de quien lo ha contratado. En ese sentido, bajo este tipo de contratos, el locador no puede ocupar cargos de responsabilidad, llámense jefaturas o gerencias, que son inherentes a una relación de dependencia y subordinación.

Sobre el particular, el Reglamento de la Ley[5] es lo suficientemente claro al señalar que lo dispuesto en el inciso e) del Artículo 34º de la Ley, sólo es de aplicación para efecto del Impuesto a la Renta. En conclusión, los ingresos provenientes de contratos normados por la legislación civil y en los que se cumplen los requisitos señalados por la Ley, serán considerados Rentas de Quinta Categoría, únicamente para efectos de la aplicación del Impuesto a la Renta. Podemos concluir, por tanto, que las normas de carácter tributario y la categorización de la renta no determinan una relación laboral.

Así, pues, cuando se produce el hecho imponible, es decir que se paga una retribución por un contrato de locación de servicios normado por la legislación civil, surgen las obligaciones tributarias, tanto para el locador como para el contratante, propias de la Renta de Quinta Categoría. Sin embargo, esto no es suficiente para determinar si estamos ante un contrato laboral o uno de naturaleza civil.

Como lo señala Jorge Toyama Miyagusuku[6], "En estos casos, no basta con acreditar un lugar y horario de trabajo y/o que exista una asunción de materiales y gastos por parte de la empresa contratante. Es indispensable apreciar otros elementos, tales como la fiscalización y sanción del empleador, la prestación personalísima del servicio, la dependencia jurídica, la naturaleza y continuidad del servicio, el trabajo por cuenta ajena, la exclusividad, la entrega de condiciones de trabajo, etc."

En consecuencia, la consideración de un ingreso como Renta de Quinta Categoría por las normas tributarias vigentes no implica necesariamente una determinada relación de trabajo y dependerá de la existencia de otros factores para saber si ésta se da realmente o no.

Ahora bien, para determinar si hay una determinada relación laboral, no interesa si la renta es de Quinta Categoría, que es un concepto netamente tributario. Lo fundamental en este caso es determinar si existe subordinación y dependencia. En otras palabras, es necesario conocer a ciencia cierta si bajo la forma de un contrato de servicios se podría estar encubriendo un contrato de trabajo.

Comentario final

Hay evidencias, que esta situación se continúa presentando para eludir el pago de vacaciones anuales, gratificaciones de julio y diciembre, pago por trabajo en sobretiempo, asignación familiar, seguro de vida y participación de utilidades, cuando corresponda, el depósito o pago de la Compensación por Tiempo de Servicios, indemnización por despido injustificado o arbitrario, entre otros, y para aminorar la carga tributaria vía el traslado del IES al trabajador. En lo que respecta a este último aspecto, que es competencia de la SUNAT, se ha puesto en marcha un programa de fiscalización que comprende tanto a los profesionales independientes como a las empresas que contratan trabajadores bajo la modalidad de locación de servicios, pero los consideran indebidamente como trabajadores con Renta de Cuarta Categoría.


[1] Este artículo fue elaborado a partir del libro El bosque detrás del árbol - Renta de Quinta Categoría por locación de servicios, cuyos autores son Arturo Prado, jefe de la Oficina Zonal Chimbote y César Vieira, profesional de la Gerencia de Comunicaciones. volver
[2]
Esta es la denominada común y erróneamente Renta de Cuarta - Quinta categoría, en adelante, renta de quinta categoría por locación de servicios.volver
[3] Abogado especialista en tributación. Artículo "Los contratos de servicios y el Impuesto a la Renta", publicado en el Diario Oficial El Peruano, el martes 21 de marzo del 2000.volver
[4] Sólo en el caso de que obtengan adicionalmente ingresos que constituyan rentas de otras categorías, deberán cumplir con las obligaciones formales y sustanciales que éstas originan.volver
5] Numeral 2 del literal b del Artículo 20° del Decreto Supremo N° 122-94-EF, Reglamento de la Ley del Impuesto a la Renta. volver
[6] Consultor del estudio Luis Hernández Berenguel Abogados. Artículo "La SUNAT y las rentas de "cuarta-quinta", publicado en Gestión el 19 de abril del 2000.


 

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