Un compromiso permanente

Cuando hacemos compras, muchas veces, se presentan situaciones a las que no le damos importancia. Sin embargo, éstas  requieren de nuestra atención y compromiso.

Charito y Gustavo están de compras en una galería comercial.

  • Gustavo, mira este conjunto. ¿Te gusta?
  • Es bonito. Anímate, pregunta.
  • Señorita, ¿cuánto cuesta este conjunto?
  • Setenta soles. Lo saco para que se pruebe.

Charito se prueba el conjunto y ...

  • ¿Qué tal? Le preguntó Charito a Gustavo.
  • Te queda perfecto.
  • ¿Cuánto es lo último?
  • Sesenta y cinco. Nada menos.
  • Sesenta y me lo llevo.
  • Está bien para que vuelva. Le dijo la vendedora, luego de hacer el cálculo. 

Charito paga y...

  • Mi comprobante de pago.
  • ¿Ah? Sí, ahora le doy.
  • Pero esto es una nota de venta.
  • Ese no es comprobante de pago. Interviene Gustavo.
  • ¿Cómo?
  • Debe entregarme una boleta de venta.
  • Pero, señorita. A usted para que le sirve la boleta. Así nomás, pues, todavía que le he rebajado.
  • Usted me ha rebajado porque aun así hace negocio. La boleta prueba que he comprado acá y además es mi obligación exigir comprobante de pago... y la suya dármelo. También prueba el impuesto que he pagado con la compra.
  • De acuerdo. Tome.
  • Las cosas como deben ser. Dijo Charito.
  • ¡Y el país, mejor! Asintió Gustavo.

Las personas que venden bienes deben entregar comprobante de pago
y las que compran están obligadas a exigirlos.