Mediante Oficio N° 647-01-CAA/D, el Colegio de Abogados de Arequipa consulta sí es correcto aplicar la retención del Impuesto a la Renta de Quinta Categoría por el exceso de doce remuneraciones, cuando a título de gracia el empleador otorga a los trabajadores que renuncian voluntariamente cantidades de dinero superiores a las doce remuneraciones que les corresponderían en el caso de la indemnización por el despido arbitrario.

La SUNAT responde*:

En principio, entendemos que la consulta se encuentra referida al supuesto de trabajadores que renuncian voluntariamente y que perciben de parte de su empleador, a título de gracia – sin que haya existido negociación entre las partes-, sumas que excedan las doce remuneraciones que le corresponderían en el caso de que hubiesen sido despedidos arbitrariamente.

Al respecto, consulta si es correcto aplicar la retención del Impuesto a la Renta de Quinta Categoría por el exceso de las doce remuneraciones.

El inciso a) del tercer párrafo del Artículo 18° del Texto Único Ordenado de la Ley del Impuesto a la renta, aprobado por el Decreto Supremo N° 054-99-EF y normas modificatorias (en adelante, TUO de la Ley del Impuesto a la Renta) señala que constituyen ingresos inafectos al impuesto, las indemnizaciones previstas por las disposiciones laborales vigentes.

Agrega la norma que se encuentran comprendidas en la citada inafectación las cantidades que se abonen, de producirse el cese del trabajador en el marco de las alternativas previstas en el inciso b) del Artículo 88° y en la aplicación de los programas o ayudas a que hace referencia el Artículo 147° del Decreto Legislativo N° 728, Ley de Fomento del Empleo, hasta un monto equivalente al de la indemnización que correspondería al trabajador en el caso de despido injustificado [1] .

Ahora bien, el inciso b) del Artículo 88° del Decreto Legislativo N° 728, recogido por el inciso b) del Artículo 48° del TUO de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral, en relación con la extinción de los contratos de trabajo por causas objetivas [2], dispone que la empresa con el sindicato, o en su defecto con los trabajadores afectados o sus representantes, entablarán negociaciones para acordar las condiciones de la terminación de los contratos de trabajo o las medidas que puedan adoptarse para evitar o limitar el cese temporal. Entre tales medidas pueden estar la suspensión temporal de las labores, en forma total o parcial; la disminución de turnos, días u horas de trabajo; la modificación de las condiciones de trabajo; la revisión de las condiciones colectivas vigentes; y cualesquiera otras que puedan coadyuvar a la continuidad de las actividades económicas de la empresa. El acuerdo que adopten tendrá fuerza vinculante.

Por su parte, el Artículo 147° del Decreto Legislativo N° 728, recogido en el Artículo 47° del TUO de la Ley de Formación y Promoción Laboral, señala que las empresas y sus trabajadores dentro del marco de la negociación colectiva o por convenio individual con sus respectivos trabajadores pueden establecer programas de incentivos o ayudas que fomenten la constitución de nuevas empresas por los trabajadores que en forma voluntaria opten por extinguir su vínculo laboral.

De acuerdo con las normas glosadas puede señalarse lo siguiente:

  1. Como regla general se inafecta del Impuesto a la Renta los pagos efectuados por concepto de las indemnizaciones previstas por los dispositivos laborales vigentes.

Por excepción, se han incluido determinados conceptos previstos en la Ley de Fomento del Empleo (recogidos en el TUO de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral y en el TUO de la Ley de Formación y Promoción Laboral) como ingresos inafectos, los mismos que tienen como característica común el que provienen de la negociación del empleador con el o los trabajadores, y se encuentran sujetos a un límite (indemnización en caso de despido injustificado).

Como puede inferirse el ingreso que se inafecta en virtud de esta excepción es aquél cuyo origen es la negociación entre las partes.

  1. En contraposición a lo señalado, el concepto materia de la consulta no constituye una “indemnización prevista en la normatividad laboral”, pues está referido al caso de una renuncia voluntaria decidida por el propio trabajador, la cual no puede generar daño o perjuicio susceptible de ser indemnizado.

Tampoco proviene de la negociación entre empleador y sus trabajadores, en los términos expuestos en las normas glosadas en los párrafos anteriores. En tal sentido, no encuadra dentro del supuesto de inafectación a que se refiere el inciso a) del tercer párrafo del Artículo 18° del TUO de la Ley del Impuesto a la Renta.

De otro lado, el inciso a) del Artículo 34° del TUO de la Ley del Impuesto a la Renta considera como rentas de quinta categoría a las obtenidas por concepto del trabajo personal prestado en relación de dependencia, comprendiendo en general a toda retribución por servicios personales.

En este orden de ideas, el pago voluntario que efectúe el empleador a los trabajadores a título de gracia, con ocasión del cese en el trabajo se encuentra comprendido en el supuesto previsto en el párrafo anterior, y no goza de la inafectación contenida en el inciso a) del tercer párrafo del Artículo 18° del TUO de la Ley del Impuesto a la Renta.

CONCLUSIÓN

El empleador debe efectuar la retención del Impuesto a la Renta de Quinta Categoría sobre el íntegro de la suma que entregue, sin que medie negociación y a título de gracia, a los trabajadores que renuncien voluntariamente, de conformidad con las normas que regulan dichas retenciones [3]; es irrelevante para este efecto que dicho monto supere o no las doce remuneraciones.



* Informe N° 263-2001-SUNAT/K00000.

[1] El Artículo 38° del TUO de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral dispone que la indemnización por despido arbitrario es equivalente a una remuneración y media ordinaria mensual por cada año completo de servicios con un máximo de doce (12) remuneraciones. Las fracciones de año se abonan por dozavos o treintavos, según corresponda. Su abono procede superado el período de prueba.

[2] Dichas causas son motivos económicos, tecnológicos, estructurales o análogos.

[3] Dichas normas son las que se encuentran en el Capítulo X del Reglamento de la Ley del Impuesto a la Renta, aprobado mediante el Decreto Supremo N° 122-94-EF y normas modificatorias.