Somos socios de un mismo proyecto


Es necesario consolidar una relación armoniosa y justa entre el contribuyente y la Administración Tributaria.

La VIII Convención Nacional de Tributación "Tributa 2002", cuyo tema central fue Reactivación y Reforma Tributaria, fue organizada por la Federación de Colegios de Contadores Públicos del Perú y el Colegio de Contadores Públicos de Lima, y se realizó entre el 6 y el 8 de junio del presente año. El discurso de orden, que Tributemos reproduce a continuación, estuvo a cargo de la doctora Beatriz Merino, Superintendente Nacional de Administración Tributaria.


Ante todo, quiero agradecer la amable invitación del Colegio de Contadores Públicos de Lima para participar en la VIII Convención Nacional de Tributación "Tributa 2002" y, en especial, por haberme otorgado el honor de exponer el discurso de orden de este prestigioso evento, el más importante para los profesionales de la contabilidad de nuestro país.

Considerando que el tema de esta convención es la "Reactivación y Reforma Tributaria", mi disertación versará sobre el trabajo que realiza la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria -que he recibido el encargo de dirigir- en aras del cumplimiento de las metas de política fiscal, así como sobre los esfuerzos recientes en materia de modernización de nuestra Administración Tributaria.

Siempre he estado convencida de que la estabilidad económica de un país depende, en gran medida, del equilibrio fiscal que éste tenga. De esta manera, si hay, por ejemplo, un país con un déficit fiscal elevado, su situación económica y social se torna inmanejable.

Al producirse una situación como la descrita, sólo quedan dos alternativas: reducir el gasto público o elevar los ingresos del erario nacional. En un contexto de reactivación económica, la reducción del gasto a través de drásticas medidas de austeridad no es aconsejable, pues se obtendrían graves efectos recesivos. En consecuencia, sólo nos quedaría aplicar la otra opción.

A su vez, para mejorar los ingresos, también hay dos opciones: la primera, crear nuevos impuestos y elevar las tasas de los ya existentes; o, en segundo lugar, mejorar los mecanismos de recaudación. Esta última opción es, desde nuestro punto de vista, la mejor alternativa para la reactivación de la economía.

Precisamente, en este aspecto, la actuación de la SUNAT juega un papel fundamental, debido a que es, como sabemos, el órgano encargado de la recaudación de los tributos internos.

La acción de la SUNAT se enmarca dentro de la actividad financiera del Estado y se centra en la obtención de los recursos indispensables para financiar la atención de las necesidades públicas por parte de otros organismos del Estado. En ese sentido, la gestión de los recursos obtenidos y su aplicación a los destinos planificados se realiza a través de los distintos órganos que conforman el Gobierno Central y los gobiernos locales.

En el ejercicio de sus funciones, la SUNAT recauda y administra los tributos que pagan los contribuyentes por sus obligaciones tributarias, y los canaliza hacia el Gobierno Central, a fin de que éste los asigne adecuadamente a los diferentes programas de inversión y gasto público.

A través de dichos programas se da prioridad a aquellos sectores de mayor interés social (infraestructura, educación, salud, promoción del empleo y seguridad ciudadana y social). De esta manera, la administración tributaria busca asegurar el logro de su principal objetivo a largo plazo, cual es la satisfacción de las necesidades públicas, un mayor crecimiento económico y una mejor distribución del ingreso nacional, sobre la base de criterios técnicos para la eficiente asignación de los escasos recursos nacionales y la preservación de la indispensable estabilidad económica.

Cabe indicar que, adicionalmente, la mayor inversión pública facilita e incentiva la entrada de la inversión privada, lo cual hace posible un mayor nivel de actividad económica que genera empleo e ingresos.

Estos resultados elevan el nivel de bienestar económico de la población en general y, particularmente, fortalecen la capacidad contributiva de los ciudadanos. Éste es un círculo virtuoso que esperamos pueda darse en forma continua y permanente.

Como podrán apreciar, la actuación de la SUNAT, en su relación con los contribuyentes, constituye un eslabón clave para el financiamiento del bienestar y del desarrollo del país.

En la actualidad, nuestra institución recauda más del 80 por ciento de los ingresos corrientes del Gobierno Central consolidado, incluidas las contribuciones sociales. Éste es un indicador de la importancia de nuestra labor para el país.

Ahora bien: lograr una mayor recaudación no sólo dependerá de la acción de la SUNAT, es decir de los cambios en la gestión de la Administración Tributaria en sí, que ya se están produciendo -como veremos más adelante- sino también de otros factores como la política tributaria, el marco jurídico del sistema tributario, el grado de conciencia tributaria de la población y la evolución de la economía. Este último es un aspecto que no podemos controlar directamente.

Entonces, una mayor recaudación dependerá también del apoyo político del Poder Ejecutivo y del Congreso, mediante una política clara, precisa y coherente que sustente el logro de los objetivos de la política fiscal del Gobierno y, sobre todo, de la participación de la sociedad civil organizada como, por ejemplo, los colegios profesionales.

Creo que es por todos conocido que las exoneraciones, amnistías, fraccionamientos, regímenes, beneficios y normas tributarias especiales afectan principalmente a las acciones de la SUNAT y, como consecuencia, determinan, en la mayoría de los casos, un menor flujo de recursos al Tesoro Público.

Asimismo, diversos ensayos han demostrado la limitación de las exoneraciones y de los incentivos tributarios como instrumentos promotores del desarrollo de determinadas zonas o sectores económicos. Además, el otorgamiento de exoneraciones o incentivos tributarios constituyen una limitación al principio de generalidad e igualdad en la tributación, la base fundamental de una política fiscal seria y responsable.

En ese sentido, el Ministerio de Economía viene analizando una serie de medidas, en cuyo diseño han tenido participación profesionales de la SUNAT.

Quiero detenerme en este punto para comentarles un concepto relativamente nuevo como es el de gastos tributarios. Se denomina así a los instrumentos tributarios con los que se pretende brindar una asistencia que podría haberse otorgado mediante un gasto directo. Un gasto tributario es toda desviación de un sistema tributario base o concesión tributaria, llámense créditos, exoneraciones, inafectaciones, reducciones de tasa, deducciones, diferimientos y devoluciones, utilizados para alcanzar un objetivo económico o social.

Lo importante es que los gastos tributarios se financian a partir de la reducción de ingresos tributarios y, a diferencia de los gastos directos, no se encuentran sujetos a una programación anual ni a un proceso de revisión de sus resultados ni a una financiación periódica. Además, muchas veces no son cuantificados al momento de ser aprobados.

Retomando el tema, los cambios en materia de política tributaria deben ir acompañados necesariamente de cambios en el marco jurídico. Sobre el particular, en la SUNAT estamos trabajando una serie de modificaciones, especialmente en lo que se refiere al Código Tributario, para adecuarnos a nuestra realidad y a la modernidad imperante en el mundo.

La reforma tributaria peruana es un proceso continuo que data del año 1991. Recordemos que se han obtenido significativos logros referentes a la mejora de la capacidad de financiamiento del Estado. En 1989, el total de ingresos corrientes del Gobierno Central no superaba el 7% del PBI. Gracias a la reforma, hacia 1997, estos ingresos se duplicaron y alcanzaron un 14.2% del PBI.

En el 2001, esta presión tributaria se situó en 12.3% del PBI, disminución que se debe principalmente a los problemas que ha venido encarando nuestra economía.

Nos espera, pues, una ardua tarea: recuperar la recaudación y superar los niveles alcanzados en 1997. En ese sentido, ya se han dado algunas medidas que están dentro del ámbito de facultades de la SUNAT, como el Régimen de Retenciones del IGV, que tiene por finalidad combatir la evasión, ampliar la base tributaria y propiciar una mayor formalización de la cadena de comercialización, así como elevar el rendimiento de dicho impuesto.

Un elemento clave en la aplicación de la reforma ha sido y es la autonomía económica, financiera y administrativa de que goza nuestra institución.

En lo que se refiere a la gestión, debemos indicar que, en este nuevo milenio, las administraciones tributarias alrededor del mundo confrontan más o menos similares retos y expectativas de cambio. Dentro de los más importantes se pueden mencionar:

  • Globalización creciente
  • Mayores oportunidades para la automatización
  • Contribuyentes que se tornan cada vez más exigentes
  • Creciente demanda por un mejor servicio y orientación al cliente
  • Necesidad de mejorar la eficiencia
  • Necesidad de aumentar las destrezas y especialización de los funcionarios tributarios
  • Necesidad de una gestión transparente y rendición de cuentas
  • Acceso a información confiable

En este contexto, la visión de futuro que inspira a la SUNAT nos sitúa como una institución líder de la Administración Pública, con la mejor disposición para enfrentar cada uno de los retos y situaciones mencionadas.

A continuación, haré un análisis de cada uno de los puntos mencionados, y señalaré las acciones que realizamos con la finalidad de enfrentar y, en el mejor de los casos, aprovechar su existencia.

En el ámbito de la globalización, somos conscientes de que existen inversiones y transacciones comerciales y de servicios cada vez más complejas. Asimismo, las nuevas oportunidades del comercio electrónico obligan a las administraciones tributarias a esforzarse para determinar qué se debe gravar y dónde se debe colocar la carga de la tributación.

Con el uso de Internet y su masificación en el futuro, progresivamente están apareciendo necesidades "on line" en el negocio tributario con el fin de empatar las necesidades de los contribuyentes con las de la Administración Tributaria. El reconocimiento al esfuerzo de la SUNAT por avanzar a la par del avance tecnológico global se refleja en que, en el plano internacional, hemos sido puestos como ejemplo de modernización del sector público y recibimos continuamente las visitas de los funcionarios de administraciones tributarias latinoamericanas, interesados en replicar nuestra experiencia y determinadas prácticas en sus respectivos países.

Con respecto al cambio tecnológico orientado hacia la automatización, la SUNAT ha tomado esta tendencia como una oportunidad que le permita aumentar sustancialmente la productividad con ahorros tanto de tiempo como de dinero, a la par de ofrecer un mejor servicio a los contribuyentes.

El avance de la tecnología permite hoy el desarrollo de técnicas "business to consumers" más simples y efectivas con los contribuyentes. Es en la búsqueda de hacer más fácil el cumplimiento tributario que la SUNAT se ha comprometido a alcanzar una rápida expansión de sus servicios, como parte de los esfuerzos gubernamentales de promover el "e-government" en el país. Así, por ejemplo, mientras la presentación de formularios en papel ha ido disminuyendo, tanto la presentación de las obligaciones a través de disquetes (vía el Programa de Declaración Telemática - PDT) como mediante la Transferencia Electrónica de Fondos han ido aumentando paulatinamente, llegando a representar ambos, en el último trimestre del año 2001, más del 50% del total de formularios presentados.

En lo que respecta a satisfacer la creciente demanda por un mejor servicio y orientación al contribuyente, que permitan lograr el cumplimiento voluntario, es necesario facilitar los procedimientos que debe efectuar el contribuyente, sea éste una empresa o una persona natural.

Por ello, en la actualidad, la SUNAT cuenta con nueve Centros de Servicios al Contribuyente en Lima, y seis en Arequipa, Cusco, Chincha, Huancayo, Puno, Trujillo y Cajamarca. Además, los contribuyentes pueden acercarse a las oficinas ubicadas en las Intendencias Regionales, Oficinas Zonales y Oficinas Remotas, donde se brinda orientación tributaria y se atienden trámites en forma automática.

Un dato que ilustra la utilidad de los Centros de Servicios para tal fin es la reducción del tiempo de demora del contribuyente para hacer un trámite. Mientras que en el primer trimestre del año 2000, un contribuyente debía esperar alrededor de 50 minutos antes de ser atendido, hoy sólo espera ocho minutos, gracias a la descentralización de la atención en los nuevos Centros de Servicios al Contribuyente.

Si debemos hablar del aumento de eficiencia en el accionar de la administración, la SUNAT cuenta con equipos modernos, tecnología de punta y personal altamente calificado, lo que le permite brindar un servicio eficiente a los contribuyentes, así como realizar las acciones de fiscalización y control. Al respecto, entre nuestros planes hemos considerado aplicar el concepto de "oficina virtual", mediante el cual los contribuyentes podrán realizar sus trámites, declaraciones y pagos a través de la Internet.

Es indispensable notar la utilidad de disponer de normas y reglamentos que permitan a las Administraciones Tributarias suficiente competencia para llevar a cabo sus responsabilidades de recaudación, fiscalización y cobranza.

En lo que se refiere al material humano, la SUNAT cuenta con un equipo de profesionales de elevada calidad, altamente calificados y de comprobada honestidad, reclutados de las mejores universidades del país a inicios de la década del noventa que, al cabo de 10 años de trabajo constante, han ganado experiencia en el campo tributario y trabajan día a día orientados por principios y valores que guían nuestro comportamiento para alcanzar la visión de nuestra institución.

En particular, es pertinente destacar que los valores que consideramos indispensables son: el servicio al contribuyente, la equidad, la democracia, la institucionalidad y la eficiencia.

En lo referente a aumentar las destrezas y especialización de los funcionarios tributarios, quiero decirles que la SUNAT se ha puesto como meta, para el 2004, duplicar la proporción de funcionarios con estudios de especialización y postgrado en áreas de tributación, economía, tecnologías de la información y gerencia, con igual oportunidad para aquellos funcionarios de provincias.

En cuanto a efectuar una gestión transparente y lograr rendición de cuentas de la administración tributaria, como parte de la mejora de sus procesos gerenciales, la SUNAT ha desarrollado indicadores de gestión que miden la efectividad de las estrategias adoptadas. Así, por ejemplo, contamos con indicadores que nos permiten evaluar desde aspectos relacionados con el trato y servicio al contribuyente hasta aspectos de gestión interna, como son la eficiencia en el gasto y la distribución de recursos humanos y financieros a nivel interno.

Finalmente, la necesidad de acceso a información confiable, oportuna y actualizada está recibiendo una atención prioritaria mediante el Plan Estratégico del presente año. Este plan implica la optimización de todos los medios por los cuales el contribuyente realiza sus declaraciones, pagos y trámites en general, así como la depuración de la información de nuestra base de datos, con prioridad en los años no prescritos.

La información confiable, oportuna y actualizada es un insumo de vital importancia para la toma de decisiones, la mejora del control del cumplimiento tributario y los servicios que se brindan al contribuyente, lo cual tendrá un gran impacto en la recaudación. Internamente, la mejora de este proceso convertirá a la SUNAT en una organización más efectiva, más rápida y con sistemas integrados.

Las acciones de la SUNAT no se limitan a la atención al contribuyente, a la recaudación y a la fiscalización. También dirigimos esfuerzos destinados a fortalecer la conciencia tributaria de la ciudadanía. Para ello, producimos materiales y juegos tributarios para niños y jóvenes, participamos en ferias regionales y organizamos encuentros universitarios para acercar la temática tributaria a los jóvenes de este país.

Considerando la importancia que la recaudación tiene para el país, si bien es una función prioritaria de la SUNAT, ésta requiere de la participación de quienes conformamos la sociedad. En este punto, el Colegio de Contadores cumple un papel trascendental, no sólo por el apoyo y asistencia que brinda a los contribuyentes para el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, sino porque los contadores públicos se constituyen en interlocutores entre la Administración Tributaria y los contribuyentes y, en tal sentido, pueden contribuir a fomentar una mayor conciencia tributaria.

Siempre ha existido una buena relación entre la SUNAT y el Colegio de Contadores, pero ésta ha variado en el tiempo. Unas veces ha sido más activa que otras. Debo afirmar, pues, que mi presencia en este evento es un indicador de la voluntad institucional de estrechar más esta relación y hacerla más activa en beneficio de los contribuyentes, de la sociedad y del país.

Dado que nuestro público objetivo es el mismo, nuestros caminos están entrelazados. De este modo, en la medida en que nosotros ampliemos la base tributaria, habrá un mayor requerimiento de servicios contables; en la medida en que nosotros hagamos innovaciones tecnológicas, ustedes tendrán un mayor campo de acción para desarrollar su agudeza y capacidad profesional.

De otro lado, un fluido intercambio de información redundará asimismo en beneficio de los contribuyentes. Así, la información que nosotros les proveamos les permitirá asesorar y orientar de mejor manera a sus clientes, lo que redundará en un mayor cumplimiento tributario. A su vez, la información que ustedes nos provean nos permitirá mejorar nuestros servicios, así como mejorar las normas y procedimientos.

En ese sentido, les comunico que estamos próximos a renovar el Convenio suscrito por la SUNAT con el Colegio de Contadores de Lima, a fin de reactivarlo y mejorarlo, así como replicarlo con otros Colegios a nivel nacional.

Confío en que mis palabras hayan contribuido a mostrarles la importancia del trabajo realizado por la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria a través de sus principales acciones en aras de la modernización tributaria y el financiamiento fiscal. Asimismo, debo manifestarles que no estamos solos en esta tarea.

Señores contadores: tanto su profesionalismo como su ética resultan indispensables para asegurar y consolidar una relación contribuyente-Administración Tributaria armoniosa y justa. Quiero decirles que somos socios de un mismo proyecto cuyo objetivo es el bienestar de nuestros conciudadanos y el de nuestro país.

Muchas gracias.