Ha llegado el momento de construir la institución pública más eficiente, transparente y honesta del país.

Mediante el Decreto Supremo N° 061-2002-PCM, publicado el 12 de julio del presente año, el Gobierno dispuso la fusión de ADUANAS y la SUNAT, a partir de la incorporación de la primera de las instituciones a la última de las nombradas.

Asimismo, estableció que el proceso de fusión debe concluir en un plazo de noventa días calendario. Para tal efecto, la doctora Beatriz Merino, Superintendente Nacional, creó una comisión de alto nivel encargada de llevar a cabo el proceso de fusión.

Días antes de la conformación de esta comisión, acompañada por el Superintendente Ejecutivo de ADUANAS, Antonio Portugal, la doctora Merino pronunció un discurso ante los trabajadores de ADUANAS en el que señaló los lineamientos para el proceso de fusión. En las siguientes líneas, reproducimos el texto completo de dicho discurso.

Como es de público conocimiento, por decisión del Gobierno hemos de llevar a cabo el que será, sin lugar a dudas, uno de los mayores desafíos en la modernización del Estado y en la reforma de la Administración Tributaria de nuestro país. Me refiero a la fusión de la SUNAT y ADUANAS.

Hoy he venido a decirles, antes que nada, que no tengan temor respecto de su futuro. Es mi principal intención edificar sobre estas sólidas bases, que ustedes han construido y a la que han dedicado tantas horas, días y años de trabajo, una nueva institución ampliada y mejorada. Debo agregar, para desmentir algunos rumores que han circulado, que no he pensado, ni pienso, autorizar el despido de los trabajadores de ADUANAS. Lo digo con energía y con plena seguridad. 

No es mi voluntad retroceder respecto de lo que ya se ha avanzado, sino dar un salto cualitativo y superior, así como aprovechar las ventajas comparativas de cada institución. En esta histórica tarea, quiero involucrar a todos los trabajadores para que desplieguen sus mejores habilidades y conocimientos para "llegar a buen puerto". 

Se trata de dos instituciones públicas cuya tarea coincidente consiste en administrar tributos y que han desarrollado procesos calificados como los más eficientes del Perú y de América Latina, por lo que han merecido, incluso, los más altos índices de calidad. Ahora tienen frente a sí una oportunidad inédita en nuestra historia: la de unirse en una sola entidad, más fuerte, más eficiente, con más y mejores servicios a los ciudadanos y al país y, sobre todo, con trabajadores que poseen una ética a toda prueba, capaz de resistir los embates de los evasores y contrabandistas. 

Enfatizo este último aspecto porque considero que la ética es fundamental en un servidor público. Ella es la columna vertebral de nuestra actividad, la que le confiere sentido y razón de ser. Nuestra misión es proveer recursos al Estado, fomentando el cumplimiento tributario, facilitando el comercio exterior y brindando un óptimo servicio al usuario. Y para llevar a cabo nuestro común objetivo, la ética – como valor – debe estar presente siempre, como un hilo conductor que relaciona y sostiene todas nuestras acciones. Por eso, también señalo que sancionaremos drásticamente a quien hubiera infringido o infrinja el actuar ético de un servidor público. 

Es en razón de ese compromiso ético que quiero invitarlos, ahora que estamos juntos en esta nueva etapa de nuestra vida institucional, a colaborar conmigo en esa tarea. He respetado siempre la labor de ADUANAS y, como peruana, he considerado como propios sus éxitos, sobre todo en los momentos en que el Perú más ha necesitado comprobar que sus trabajadores sí son probos, eficientes y ofrecen soluciones creativas a los ciudadanos. 

Del mismo modo, soy plenamente consciente de que todo cambio es difícil. Estoy aquí para manifestarles mi convencimiento personal acerca de las bondades y beneficios que para todos se desprenderán de esta fusión. Tengan por seguro que nos faltarán brazos en el común propósito de darle mayores recursos al Estado y mejores servicios a los ciudadanos. En esta tarea, la ética, la eficiencia y el compromiso con el desarrollo del Perú serán nuestras guías permanentes. 

Es así que la fusión de nuestras instituciones se apoyará en una filosofía inspiradora: la riqueza moral de nuestros trabajadores. 

Tenemos un compromiso con las mujeres y los hombres del Perú, quienes deben tener plena conciencia de que nuestro servicio debe, fundamentalmente, proporcionar los recursos al Estado para el cumplimiento de sus funciones inherentes y asegurar las condiciones para facilitar el comercio exterior. Todo ello redundará en beneficio de todos los peruanos. Vale decir, se podrá edificar escuelas y postas médicas y posibilitar el acceso a la infraestructura básica, mejorando las condiciones y calidad de vida de millones de peruanos. 

Separados, hacíamos dicha tarea de manera ardua y a la vez eficiente. Hoy, juntos, lo haremos mucho mejor, pues vincularemos nuestros procesos de mayor calidad, para hacerlos aun más eficaces. Es decir, daremos un servicio superior, donde la calidad fluya de modo permanente y en el que la innovación sea su característica principal. Pero sólo habrá un servicio superior de nuestras administraciones si trabajamos juntos en esta gestión. Con ese trabajo conjunto impulsaremos el país moderno, integrado y ético que queremos para nosotros y nuestros descendientes. 

En ese orden de ideas, y observando el contexto de globalización económica en que nos encontramos, los nuevos aspectos normativos relacionados a la política tributaria, los procesos de integración supranacionales y las crecientes demandas sociales por calidad en la actuación de la administración pública, es necesario que mejoremos la competitividad de nuestras organizaciones uniéndolas, a fin de aprovechar sus fortalezas y superar sus debilidades. 

Quiero convocarlos a impulsar conmigo una Administración Tributaria y Aduanera más competitiva. Juntos lo haremos y lo lograremos. Mas aun: es nuestro imperativo categórico hacerlo, pues sólo de esta manera se logrará una mayor eficiencia y productividad, lo que redundará tanto en una mayor recaudación, que es uno de los principales indicadores que mide nuestra productividad, como en la creación de un ambiente económico en que nuestra sociedad se sienta protegida del contrabando y de otras prácticas de competencia desleal y donde los agentes económicos tengan la garantía de un servicio rápido, eficiente y de mejor calidad. 

En esta unión debemos aprovechar especialmente los avances y ventajas tecnológicas que poseen ambas instituciones. Esta consolidación de los cambios tecnológicos que hemos llevado a cabo en forma independiente nos permitirá contar con información más confiable de toda la cadena económica y detectar al contrabandista y al evasor de forma más inmediata y exacta. 

De este modo, al estar integrados, podemos darle al Perú la satisfacción de dar un golpe mortal al contrabando y a la evasión. Quiero anunciarles que estaré en la primera línea de combate contra estos enemigos del desarrollo del país, y que confío y espero contar con su creatividad y esfuerzo en nuestro común propósito. 

Así, pues, el manejo unificado de la información contenida en nuestras bases de datos – que son sin lugar a dudas las más completas de todo el país – hará posible que nuestras acciones de fiscalización sean planificadas y dirigidas con mayor precisión de lo que son hoy. Los contrabandistas y evasores están notificados: la nueva Administración los combatirá sin tregua y de manera indesmayable, porque es nuestra patria la que nos lo demanda. 

Permítanme decirles que he observado con admiración los importantes avances que ha obtenido ADUANAS con el uso de Internet, lo cual la ha colocado, por usar un término marítimo, "en la cresta de la ola" de los servicios en línea que ofrece la administración pública. 

Con esos importantes avances en el terreno informático, sumados a los logros alcanzados en la administración de los tributos internos, tendremos como resultado un avance tecnológico global con el que lideraremos a las demás administraciones recaudadoras y que servirá como ejemplo de modernización para otras instituciones públicas de nuestro país.

La integración de nuestras herramientas tecnológicas y la progresión de nuestros servicios en línea constituirán una gran oportunidad para aumentar sustancialmente la productividad, así como para ofrecer un mejor servicio a los contribuyentes.

La informatización de nuestras actividades integradas representa la nueva visión de nuestras administraciones, que quiero compartir con ustedes: una sola entidad, que reúna todos nuestros procesos, que se caractericen por su óptima calidad. Juntos podremos llegar, incluso, a los más avanzados estándares de calidad a nivel internacional. Ésa es mi meta y la comparto con ustedes. Sólo la conseguiremos manteniéndonos férreamente unidos.

En suma, este desafío lo afrontamos todos. En ese sentido, estoy segura de que cada uno de nosotros, de acuerdo con la función que desempeña, aportará el máximo esfuerzo en este proceso. La fusión de ADUANAS y SUNAT, como reflejo del mundo globalizado en el que vivimos, es el camino que nos permitirá avanzar en el logro de un objetivo común: el desarrollo del país a través de una recaudación superior a la actual, la férrea defensa de los intereses fiscales y una facilitación de las operaciones de comercio exterior, que son los que impulsan nuestra voluntad y nuestra razón de ser.

No quisiera dejar pasar el hecho de que, si bien esta misión nos la ha encomendado el Gobierno y, especialmente, la ciudadanía, es, por sobre todo, nuestra obligación moral con el Perú.

Lo que quiero enfatizar es que nuestra actitud ética tiene el compromiso de contribuir a hacer un país próspero, moderno y eficiente. Hagamos que el Perú vea este proceso como un paso importante hacia su modernidad e integración.

Si nosotros, que estamos entre las entidades de punta de nuestra patria, podemos unirnos, ¿por qué no lo pueden hacer nuestros ciudadanos? Si nosotros nos unimos para ser más eficientes, ¿acaso no demostraremos a los peruanos que juntos podemos resolver con éxito nuestros desafíos? Si nos integramos para combatir la evasión y el contrabando, ¿no daremos ejemplo a los demás peruanos de que unidos tendremos la fuerza necesaria para resolver nuestros problemas y encarar con mayor esperanza el siempre incierto futuro?

Hace mucho tiempo, un joven general francés dijo a sus soldados, ante las pirámides de Egipto: "Cincuenta siglos os contemplan". Hoy, los ojos de miles de peruanos están puestos en esta integración y la observan con expectativa y esperanza. Hay otros que pueden verla como el fin de sus ilícitas actividades y no cejarán en su empeño de entorpecerla como, en efecto, ya han empezado a hacer. Pero, justamente, por esa esperanza de la que hablo, no fracasaremos. No debemos fracasar. Por el contrario, en nuestra fusión está la piedra de toque de la unión de todos los peruanos para hacer frente a los males de la pobreza y el subdesarrollo. Por ello, señoras y señores, obtendremos éxito.

Nos esperan, pues, arduas tareas. Por un lado, lograr una unión exitosa; de otra parte, mejorar el nivel y calidad de la recaudación y alcanzar cotas que permitan al Estado cumplir con sus funciones esenciales de manera completa; y, finalmente, demostrar a todos nuestros conciudadanos que la integración es siempre el primer paso para resolver nuestros más acuciantes problemas.

Siempre he pensado que ninguna idea es más poderosa que cuando ha llegado el momento de materializarla. Hoy es nuestro momento. El momento de demostrar que la administración pública no es rígida, ni torpe, ni lenta, sino que puede ser flexible, ágil y moderna. Es momento de dirigirnos a la colectividad y decirles que nos anima una mística institucional y contagiarlos a ellos de ese poder interno que los funcionarios de ambas instituciones poseen.

Es el momento, finalmente, de hacer ver a todos que el funcionario público es capaz de realizar grandes cambios con perseverancia, con probidad y guiado por la vocación de servicio, que es su esencia. Si nosotros somos capaces de cambiar y ser mejores, la sociedad peruana será también capaz de cambiar y ser mejor.

Por tal motivo, quiero invitarlos a acompañarme en este proceso integrador y de cambio. Soy consciente de que dicho proceso no será sencillo. Todo cambio siempre encuentra resistencias y suspicacias. Es preciso vencerlas con claridad en las palabras y transparencia en nuestros actos.

Para concluir, quiero señalarles que aspiro a convertirnos en la institución pública más eficiente, transparente y honesta del país, y en la mejor entidad recaudadora y facilitadora de América Latina. Ésa es mi visión y mi objetivo, y los comparto hoy con ustedes.

Finalmente, quiero reiterarles que mi compromiso es con el país y que mi trayectoria de vida así lo comprueba. Por ello, hago de mi compromiso el de ustedes, pues estamos todos juntos en el objetivo de modernizar al Estado y al Perú y, por ello, los convoco a concentrar nuestros esfuerzos en la tarea que nos toca desarrollar en los próximos meses. Estoy segura de que el desempeño honesto y eficiente de cada uno será el que hable por ustedes y el que nos permitirá el logro de los objetivos trazados en beneficio de todos los peruanos.