La evasión no es un arte, sino un delito

Arturo PRADO*

En su lucha contra la evasión, la SUNAT ha detectado que muchas veces las cifras que contienen las declaraciones de algunos contribuyentes no reflejan su realidad económica y son una suerte de “espejismo tributario” para evadir el pago de impuestos.

Según el Diccionario de la Real Academia,  dibujo es el “arte que enseña a dibujar” y esta última acepción significa “delinear en una superficie y sombrear imitando la figura de un cuerpo”.

Pues bien. Valga esta introducción para caracterizar a los malos representantes y/o asesores  de muchas empresas y deudores tributarios que “dibujan” sus declaraciones para no pagar o pagar menos impuestos.

Al “dibujar”  las declaraciones, éstas no contienen la verdad, sino que las cifras son acomodadas a sus intereses para lucrar ilícitamente en unos casos y  disminuir el pago de sus impuestos en otros.

Para ello, primero “dibujan” el casillero de  sus ingresos, luego el de  sus compras y entonces el impuesto que resulta a pagar, por ejemplo en el IGV, resulta diminuto o simplemente cero.

Aquí debemos detenernos y encarar seriamente  estos comportamientos para ver como se originan.

LOS ACTORES PRINCIPALES

En este acto compulsivo de “dibujar” hay actores principales constituidos por seudocontribuyentes que nunca o casi nunca pagan impuestos, pero que se mantienen como “contribuyentes” gracias a que regularmente  presentan sus declaraciones “dibujadas”. Ellos consideran que la Administración nunca detectará sus maniobras y  juegan con las cifras en un abierto desafío a la SUNAT para tapar o encubrir a empresas y agentes económicos que son completamente informales.

Sin embargo, basta que la SUNAT les exija  a estos seudocontribuyentes  la documentación de sus compras y/o adquisiciones de bienes y servicios para que su falsa realidad se derrumbe, cual castillo de naipes. Aquí se comienzan a descubrir los “dibujos”, pues estos sujetos no  sustentan sus declaraciones ante la Administración con los libros y documentos respectivos,  no comparecen o, en otros casos,  presentan documentación emitida por otros seudocontribuyentes.

LOS ACTORES SECUNDARIOS

Entre los que “dibujan” sus declaraciones, existe otro segmento que agrupa a quienes se les podría llamar actores secundarios. Éstos utilizan  facturas de los seudocontribuyentes y, con  ello, sustentan operaciones  no fehacientes  para inflar sus costos y, de paso, aumentar su crédito fiscal. En este caso, lo que están haciendo es promover que les entreguen “facturas de favor “ o comprar facturas, para disminuir el pago de sus impuestos. En suma, utilizan un “dibujo” más disimulado, pero igualmente pernicioso.

GUERRA AVISADA

Planteada la mecánica o el modus operandi de estos sujetos, ubicados especialmente en el Directorio de Medianos y Pequeños Contribuyentes de los Órganos Desconcentrados (Intendencias Regionales y Oficinas Zonales), es necesario hacer un llamado a la conciencia tributaria de los contribuyentes que son formales, aun parcialmente y, por lo tanto,  rescatables, para que no sean cómplices de hechos que implican defraudar al Estado.

Estos contribuyentes pueden  regularizar su situación por medio de las declaraciones rectificatorias que correspondan, antes de que les alcance la acción fiscalizadora de la  SUNAT y la denuncia penal por parte del Ministerio Público, en el caso de que ésta corresponda.

En lo que respecta a los seudocontribuyentes, éstos difícilmente pueden ser rescatados y más bien  representan una lacra social que la SUNAT, con los medios informáticos que posee, atacará a fondo para eliminarlos prontamente.

En principio, se  han dictado normas sobre la caducidad de los comprobantes de pago. En virtud de ello, hoy las facturas autorizadas tienen un plazo de caducidad de un año. Transcurridos los 12 meses, cada persona o empresa deberá solicitar nueva autorización, es decir, se presentará ante la SUNAT para  realizar un nuevo trámite. De esta manera, se pone  freno a los contribuyentes no habidos, que desarrollan una vida corta en el Directorio del RUC para escapar al control tributario de la Administración.

Asimismo, la labor de la Administración será aun más agresiva y eficaz para prevenir aquellos casos en que sujetos y empresas inescrupulosos se inscriben en el RUC, emiten facturas, hacen daño fiscal y, antes del año, aparentemente desaparecen, pero se mimetizan  y forman parte de otras empresas.

El éxito de la SUNAT en su lucha contra la evasión radica, además del uso de tecnología de punta, en la actitud  proactiva y en  la prevención, detección  y cautela  oportuna de  estas inconductas.

Los “dibujantes” de declaraciones están advertidos:  “Guerra es guerra” y “estamos en guerra” contra la evasión tributaria, tal como lo ha dicho el ministro de Economía. No se arriesgue: recuerde que la SUNAT ha sido,  es y será la institución que estará siempre en el combate contra este mal social.



* Jefe de la Oficina Zonal Chimbote