De dónde venimos, hacia dónde vamos

La doctora Beatriz Merino Lucero, Superintendente Nacional de Administración Tributaria, tuvo a su cargo la inauguración  y clausura del  Seminario Taller “Integración de Administraciones de Tributos Internos y Aduaneros – Experiencias de Fusión”. A continuación, reproducimos su discurso inaugural,   en el cual señala los rasgos más importantes del proceso de fusión.

Quiero confesarles que, cuando me fue confiado el cargo de Superintendente  Nacional de Administración Tributaria –el que asumí con gran expectativa y una firme vocación de servicio–, el seis de agosto del 2001, nada me hacía prever que nuestra institución sería protagonista de una oportunidad tan singular en su historia, como la que nos convoca este día: examinar la integración de dos Superintendencias de reconocida importancia para el desarrollo económico del país.

Ahora, a pocos días de la ejecución efectiva de esta fusión, considero impostergable consolidar estos primeros pasos con un evento que, tanto por su perfil académico, como por su propia dinámica organizacional, nos permitirá reflexionar, en conjunto, sobre nuestro futuro.

Además, no puedo dejar de reconocer, en la jornada inaugural del Seminario que nos reúne, que he percibido el interés que despierta nuestra fusión en los países miembros del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), patente en la participación de cuatro distinguidos funcionarios de alto nivel, procedentes del Brasil, Canadá, Colombia y España, a quienes agradezco por estar aquí con nosotros.

Ellos, escapando de sus tareas habituales, nos acompañarán a lo largo de estos tres días para exponer sus experiencias y sus puntos de vista para contribuir al éxito de nuestras tareas. A nuestros invitados debo agradecerles, pues, en nombre de todos los funcionarios y trabajadores que ahora integran la nueva SUNAT, por su amable disposición a colaborar en este evento. Desde ya les auguro una grata estadía en nuestra ciudad y en nuestro primer puerto, segura de que sólo encontrarán, entre nosotros, gestos de buena voluntad y de afecto.


Antecedentes históricos

Tanto Aduanas como la SUNAT derivan de instituciones que las precedieron con una poco regular y muy dispar fortuna. Si bien la institución aduanera es, oficialmente, la más antigua de ambas entidades en nuestro país, pues data de 1773, la práctica impositiva moderna, con sus históricas peculiaridades, se instaló con el poder político y económico desde el inicio de la Conquista. Y, sin embargo, quiero recordarles que, durante el Imperio Incaico, la evasión tributaria ascendía a cero.

Durante largos años, en las épocas del Virreinato y la naciente República, el Estado debió producir incipientes y, a menudo, poco exitosos cambios para controlar el ingreso y salida de mercaderías, así como para recaudar los tributos internos.

A principios del siglo XX, una misión extranjera dirigida por el prestigioso economista norteamericano Edwin Kemmerer analizó la problemática de la tributación y del control aduanero. Pero, por diversas razones, sus propuestas no fueron aplicadas.

A lo largo del siglo pasado, el Estado tardó en encontrar los instrumentos adecuados, así como una Legislación que abordase los dos ámbitos de una manera integral. Luego se fueron sucediendo cambios estructurales, cambios en la denominación de las instituciones y modificaciones en las jefaturas, pero sin llegar a consolidar entidades sólidas, con plenos poderes y con una identificación precisa de los tributos pertinentes, en una etapa más caracterizada por la confusión y la improvisación que por el establecimiento de una estrategia imbricada en las condiciones reales de los agentes económicos.

Sin embargo, según el parecer de diversos especialistas, con las más recientes reformas –de las que emergieron la Superintendencia Nacional de Aduanas y la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria, en junio de 1988–, todo indica que, en los tiempos que corren, el Perú puede contar con instituciones modernas, articuladas con una tecnología de punta y un personal calificado de alto nivel, los que constituyen la fuente que necesitan las indispensables actividades y funciones del Estado para realizarse.


Camino de la excelencia

Desde el 12 de julio del año pasado, ambas instituciones, separadas por diversas y disímiles circunstancias, han unido ahora sus esfuerzos en pro del bienestar del Perú.

Desde entonces, en cumplimiento del mandato de un gobierno democrático, hemos aportado nuestros talentos, energías y efectivas acciones en la construcción de una gran entidad que debe acopiar todas sus experiencias y fortalezas, todos sus logros y saberes, pero también analizando y resolviendo los problemas, debilidades y falencias para afianzar, desde este momento, los cimientos de la institución tributaria, facilitadora del comercio exterior y celosa defensora de los intereses fiscales de la nación que los ciudadanos nos exigen.

Considero mi  deber destacar que, antes de nuestra fusión –y lo subrayo con satisfacción–, estas dos renovadas entidades habían transitado ya por el camino de la excelencia y estaban sustentadas en la eficiencia del servicio y la calidad de sus sistemas de información, con vistas a satisfacer las necesidades de sus usuarios.

No es de ningún modo fruto del azar, y sí del esfuerzo dedicado a nuestros ciudadanos, que desde diciembre de 1999 en adelante se haya certificado que el sistema de gestión de calidad de Aduanas se ajusta a los estándares establecidos en el ISO–9002. Tampoco se debe a la casualidad que la SUNAT haya sido reconocida el año pasado, por una importante encuesta de líderes nacionales, como la institución más eficiente entre todas las entidades privadas y públicas de este país.

En verdad, el veleidoso azar no está detrás de cada éxito obtenido y que aquí reconozco: lo que se encuentra es la tarea dedicada y disciplinada de nuestros trabajadores y funcionarios, los que brindan su cotidiano esfuerzo, su compromiso, su vocación de servicio, su esmero en la capacitación, su permanente actualización tecnológica.

Por tales méritos, que son de hecho firmes y destacadas razones, debemos saber que ahora, en la nueva SUNAT, se imprimen un nuevo diseño y una nueva estructura, acordes con las complejas tareas que debemos asumir, en cumplimiento de una misión que nos hemos impuesto, y que refleja nuestras permanentes aspiraciones y nuestras nuevas responsabilidades.

De esta manera, detrás de cada éxito logrado, no debemos dejar de considerar el intercambio de ideas –que alimenta nuestra creatividad– y la aplicación correcta de las medidas –que consolida nuestra productividad–.

Afortunadamente, nuestros estimados colegas del Brasil, Canadá,  Colombia y España, así como los expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), nos permitirán acceder a sus experiencias, conocimientos y talentos en procesos similares de integración de sus instituciones tributarias y aduaneras. Con ellos debatiremos y aprenderemos. Con ellos percibiremos las soluciones creativas y podremos saber si vamos por buen camino. Con ellos dialogaremos para conocer a fondo nuevas sinergias, nuevos sistemas, nuevas metodologías de trabajo.

Del mismo modo, nosotros presentaremos un análisis de nuestros avances, de nuestros logros, de nuestras fortalezas, pero también debemos examinar –con la impaciencia de las demandas urgentes– nuestras falencias, nuestros pasos en falso, nuestros conflictos.

Nos esperan tres días de intenso trabajo, en los que desplegaremos abiertamente nuestra competencia y nuestra decisión de hacer bien las cosas. En estos tres días, integrados en comisiones de trabajo, estamos dispuestos a aprender sobre estos procesos de integración porque ahora somos todos, desde nuestra diversidad de puntos de vista, culturas y modos de trabajo y experiencias, una sola entidad, con una sola tarea y un solo objetivo: el bienestar del Perú.

Permítanme ahora, antes de terminar, que les haga conocer una confidencia personal: abrigo la ilusión y el deseo de que, al final de estos tres días de intenso trabajo, tengamos la hoja de ruta consensuada que sirva de guía para el éxito de la integración de los procesos, sistemas y servicios de tributos internos y aduaneros.

Esto es lo que quería expresar esta mañana. Y, para dar paso a las actividades con que hoy se inicia el programa diseñado, declaro inaugurado el Seminario Internacional en torno al tema “Integración de Administraciones de Tributos Internos y Aduaneros. Experiencias de Fusión”.

Rumbo a buen puerto

Para complementar el mensaje de la doctora Merino, reproducimos algunas conclusiones señaladas en su discurso de clausura, luego de las tres intensas jornadas del Seminario en torno a la fusión de las áreas de Tributos Internos y Aduanas.

Por otra parte, quiero destacar que los cuatro expositores y algunos moderadores han puesto de relieve sus puntos de vista respecto del tratamiento a la estratificación de contribuyentes y los diferentes objetivos y fines que signan las labores de Tributos Internos y Aduanas.

Por ello, la integración del procedimiento de fiscalización operativa debe mantener el criterio de especialización complementándolo con la necesidad eventual de crear unidades especiales que se encarguen de verificar casos puntuales y de alto interés para la Administración.

Además –y ello nos satisface porque coincidimos en la apreciación generalizada–, en las diversas exposiciones se puso de relieve la necesidad de contar con una planificación estratégica integrada que contribuya a crear una visión unitaria de la institución.

Por último –pero no por ello menos importante–, debo subrayar la coincidencia en el destaque de la importancia de promover políticas de capacitación y formación del personal como herramientas para vencer resistencias culturales al cambio, complementadas, desde luego, con pautas transparentes de comunicación interna y externa que constituyan aportes al cumplimiento de los fines de nuestra nueva Administración Tributaria Integrada.

Para finalizar, quiero destacar que este seminario ha sido el primer proceso encarado conjuntamente por funcionarios aduaneros y de tributos internos. Las sinergias generadas han sido auspiciosas y dieron origen a múltiples ideas y proyectos interesantes. De todos modos, estoy segura de que estamos llegando a buen puerto.